Labour market change

Horarios laborales flexibles impulsados las TIC: ¿todo ventajas?

Imagine que está en el trabajo y le surge un imprevisto: tiene que marcharse a visitar a un cliente, ir a casa a abrirle la puerta al fontanero o recoger a los niños del colegio porque se ha cancelado el entrenamiento de fútbol. Si tiene suerte, su empresa le ofrece la flexibilidad para poder hacerlo. Si tiene mucha suerte, es USTED quien decide su horario y lugar de trabajo.

[Escuche a los autores de este blog Irene Mandl y Oscar Vargas Llave en el seminario web Flexible working in the digital age – Is everyone a winner? (Flexibilidad laboral en la era digital: ¿salimos todos ganando?) que se celebrará el 13 de junio de 2019.]

La flexibilidad impulsada por las TIC en Europa

La flexibilidad en cuanto al horario y el lugar de trabajo no es nada reciente, pero los avances en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) le han dado toda una nueva dimensión, ya que ahora los trabajadores pueden interactuar virtualmente con sus compañeros, clientes y socios comerciales en todo momento y en cualquier lugar. Las TIC han dado paso a nuevas formas de organizar el trabajo, con una flexibilidad mucho mayor con respecto a cuándo y dónde se realizan las tareas. En definitiva, se está pasando de una jornada laboral estándar, burocrática e «industrial» a un modelo de trabajo más flexible.

En la UE, cerca de una quinta parte de los trabajadores teletrabajan desde casa o practican lo que denominamos un trabajo con movilidad basado en las TIC, lo que significa que desempeñan sus labores —ya sea de forma puntual o periódica— desde un lugar de trabajo distinto al principal, p. ej. un tren o una cafetería, y dependen en gran medida de dispositivos móviles como un ordenador portátil o un iPad. Tal y como se muestra en el siguiente gráfico, los porcentajes por país varían, con cifras que van desde el 8 % en Italia al 33 % en Dinamarca.

Porcentaje de empleados que practican el teletrabajo o el trabajo móvil basado en las TIC, por situación laboral

Fuente: Encuesta europea sobre las condiciones de trabajo, 2015.

Esta diversidad en Europa se debe una combinación de factores, como son la afinidad de un país con la tecnología; la disponibilidad y la calidad de su infraestructura tecnológica; la cultura de la gestión y el deseo de aumentar la productividad en las empresas; así como la necesidad de los trabajadores de disponer de una flexibilidad espacial y temporal para conciliar las exigencias laborales con los compromisos familiares y las demás responsabilidades personales.

¿Viva la flexibilidad?

Una mayor flexibilidad suele percibirse como una característica positiva del puesto de trabajo. Brinda a los trabajadores más autonomía y control, lo que les permite compatibilizar el trabajo con diversas situaciones personales y tomar decisiones con arreglo a sus preferencias. Esto puede estimular la productividad y, al mismo tiempo, permitir una mejor conciliación entre la vida profesional y la vida privada. Desde el punto de vista del mercado laboral, la flexibilidad que proporcionan las TIC mejora las oportunidades de empleo para ciertos grupos de trabajadores, como aquellos con discapacidades, enfermedades o responsabilidades de cuidado —a quienes no les encaja un horario de trabajo estándar—, o aquellos que viven en zonas aisladas con pocas empresas locales.

No obstante, trabajar de esta manera también presenta inconvenientes. Paradójicamente, un mayor nivel de autonomía suele implicar que la gente trabaje más horas o con mayor intensidad, ya que utiliza la flexibilidad para complementar las horas de oficina en vez de sustituirlas. También se siente presionada para trabajar más a cambio de la flexibilidad que les proporciona la empresa o debido a una carga de trabajo excesiva. A veces, está situación se debe a cómo está organizado el trabajo, pero también puede ser fruto del deseo del trabajador de demostrar que la ubicación no afecta a su rendimiento o incluso lo mejora. Como resultado, los teletrabajadores y los trabajadores móviles basados en las TIC que trabajan con mayor intensidad tienen más probabilidades de sufrir altos niveles de estrés, ansiedad, trastornos del sueño, cefaleas y sobreesfuerzo ocular.

En la actualidad, se observa un nuevo fenómeno entre estos trabajadores: el presentismo virtual. El presentismo es cuando los empleados van a trabajar a pesar de estar enfermos. No es nada nuevo y a menudo está relacionado con el miedo del trabajador a las consecuencias negativas de faltar al trabajo. La diferencia es que ahora las TIC facilitan que las personas trabajen desde casa cuando no se sienten bien, lo que puede mermar su rendimiento. Todavía no sabemos cómo afecta este tipo de comportamiento al proceso de recuperación y a la salud a largo plazo.

Un mayor desafío para los trabajadores por cuenta propia

Una parte de los «trabajadores flexibles» —en lo que a disponer de una gran autonomía se refiere— que probablemente adopten la flexibilidad que permiten las TIC son los trabajadores por cuenta propia. A esto contribuye la evolución económica en general, en particular la actual transición a una economía de servicios. Además, existen indicios de que, en ciertos perfiles de trabajadores autónomos como los consultores o los que se dedican a profesiones creativas, los clientes valoran la capacidad de estos profesionales de adaptar la jornada de trabajo a sus necesidades y trabajar desde diferentes lugares.

Hasta la fecha, apenas se ha investigado el fenómeno del trabajo flexible basado en las TIC entre los trabajadores por cuenta propia, pero la información disponible indica que suele ser positivo para su actividad laboral. Esta forma de trabajar respalda las iniciativas empresariales y promueve el desarrollo profesional. Además, contribuye a superar el aislamiento profesional al permitir el contacto virtual con otros colegas. Sin embargo, también se ha visto que este colectivo presenta un mayor riesgo de falta de descanso en comparación con otros trabajadores por cuenta propia. Puesto que estos profesionales gozan del amparo del derecho laboral, gracias al cual al menos en algunos países ya se está fomentando el «derecho a desconectar», es especialmente importante que encuentren sus propias formas de desconectar y logren alcanzar un equilibrio entre las exigencias profesionales y su propia salud y bienestar.

 

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